miércoles, 10 de diciembre de 2014

Aider. 5



-¡Nos van a alcanzar!-gritó, pidiéndole más esfuerzo a su felina. 
-¡Ya queda poco!-bramó Hadar, apuntando con un pequeño machete hacia delante. 

Aider sentía la fuerte respiración de las Bestias tras su nuca y un escalofrío recorrió su espalda. Eivor se había adelantado y su pavor creció, al no sentirlo cerca. Él era el único que la hacía sentir segura. Pero no tuvo tiempo a pensar mucho más, cuando vio de refilón cómo se cernía sobre ella con una rapidez inhumana la tercera Bestia que no había visto antes, y había aparecido entre la maleza de su lado. Tan sólo llego a vislumbrar una gran boca llena de puntiagudos dientes y una neblina oscura cómo el abismo en el fondo de esta, antes de que Shy, con un movimiento rápido, las impulsara lejos del rango de la Bestia de un salto. Rugió en el aire y Aider gritó para alertar a los demás mientras se aferraba con desesperación al pelaje de su felina, que la había salvado nada más empezar la cacería. Sin tiempo a esquivarla, una flecha certera atravesó el cráneo del “animal” limpiamente y se clavó en el tronco de un árbol cercano. La béstia aulló de dolor y miró a Gael, que sujetaba su arco apuntándola de nuevo con otra flecha, mientras intentaba sujetarse con las piernas a su tigre, el cual no había dejado de correr. Al aterrizar, Aider se encontró de frente con las otras dos Sombras que les pisaban los talones y que ahora se abalanzaban sobre ella dando grandes zarpazos. Esta no supo sacar su arco a tiempo y recibió un zarpazo en el vientre, que la impulsó vario metros de distancia de su felina y el grupo. Su cuerpo impactó contra el tronco de un árbol y sintió que por un momento perdía el conocimiento. Vio a su grupo a lo lejos, gritando su nombre y alzando sus armas contra las tres bestias y a Shy luchando fieramente. Se agarró el vientre y se levantó con dificultad. Respiró hondo y agarró su arco, armándolo con una flecha y apuntando justo a la cabeza de la sombra que había recibido el primer flechazo de Gael. 

-Por favor, no te desvies-le pidió a la flecha. 

Y seguidamente, soltó la cuerda y la saeta se deslizó por el aire a una velocidad de vértigo, hasta acertar justo en el ojo de la Bestia. Eivor dirigió la mirada a Aider, al ver la flecha impactar cerca de su posición, y sonrió al ver que su pequeña compañera volvía a cargar el arco y lanzaba una retahíla de flechas al mismo sitio que la anterior con una destreza mortífera, aun con una gran herida en el estómago. Orian vitoreó el nombre de Aider des de la copa de un árbol y sus compañeros respiraron aliviados, al ver de nuevo a su compañera en pie. Aider volvió junto a sus compañeros y se colocó tras Eivor. Este se agachó y observó la herida. 

-¿Te duele mucho?-preguntó haciendo un análisis visual de la herida-. Habrá que desinfectarla pronto. No es un corte muy profundo, pero ten cuidado con los movimientos bruscos, ¿de acuerdo?- La miró y le acarició la cabeza, mientras ella intentaba no quejarse del dolor. 

Para su sorpresa, en una milésima de segundo Aider lo apuntó a la frente y exclamó: 

-¡Agáchate! 

Y soltó la flecha, para acertar justo en la frente de una de las Bestias que se acercaba a ellos. Eivor se tocó la cabeza y suspiró al ver que seguía entera. 

-¿En serio me crees tan novata con el arco, viejo?-sonrió ella, posicionándose delante de él, de cara a los compañeros que luchaban contra las sombras-. Hay que cubrirse las espaldas, ¿no?- y le guiñó un ojo. 

1 comentario:

  1. Aider es una luchadora de las de siempre, lo dan todoooooo.
    Me ha encantado, has llevado perfectamente las escenas de acción y me has dejado con ganas de más, un besoo
    Lena

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